Este es el título del libro en el que Marcelo Roffé, Alfredo Fenili y Nelly Giscafré, tres psicólogos especializados en deporte, abordan la problemática de las presiones de los padres y el entorno.
Uno de sus autores, Marcelo Roffé, nos contó que “hay distintos tipos de padres: los que emiten un doble mensaje, los desinteresados, los hipercríticos, los sobreprotectores, los que todo el tiempo vociferan contra el arbitro y el rival, los violentos, los que dan indicaciones como si fueran entrenadores sin serlo... Todos estos son fuentes de estrés y de agresión, pero están también los equilibrados”.
Los padres pueden ser una guía y un agente motivador o un factor de presión. En el libro, los autores grafican dos tipos de padres: uno, el que le pregunta al hijo, luego de un partido, ¿te divertiste? y el otro, que pregunta: ¿ganaste?
“La mayoría de los padres creen tener a un Maradona en su casa y generalmente no es así. Entonces los niños cargan con las frustraciones de los papás. Eso, además de ser producto de un modelo de sociedad resultadista, triunfalista, tiene relación con el querer salvarse por medio del hijo”, dice Roffé.

Los coautores del libro señalan que “el aumento de las urgencias económicas es directamente proporcional al incremento de las presiones de los padres y el entorno”. Y definen: presión es exigir al otro más de lo que puede dar.
Esta sería la presión externa, pero también hay presiones internalizadas que –según Roffé– son más brutales que las externas. Muchas veces el nivel de autoexigencia puede ser destructivo, con metas demasiado altas: “Tengo que ser mejor, perfecto, no me puedo equivocar”.
Roffé entiende que a través del deporte se pueden ver con más nitidez las relaciones sociales y es útil para reflexionar sobre otras cosas. “El deporte es concebido como una actividad lúdica, libre, competitiva y voluntaria, donde se juega el deseo propio y no el de otro. Es una escuela ideal para aprender a ser personas, porque establece las reglas, el respeto al otro, la solidaridad”.
Además de los padres, hay otros agentes que presionan o influyen en el niño, principalmente los entrenadores, el entorno y los medios de comunicación.
El entrenador que no está especializado para trabajar con niños puede confundir los objetivos. Los chicos van a practicar un deporte para tener amigos, o para tener un momento de descarga o de diversión, o para internalizar reglas, y terminan abandonado porque el entrenador los presiona y porque los lleva a la competencia.
El entorno también presiona y genera estrés cuando transmite mensajes opuestos: el padre dice una cosa y el entorno dice otra, por ejemplo vía el entrenador. O viceversa.Todo lo que sea doble mensaje es perjudicial y causa de estrés.Hay padres que no terminan de delegar a su hijo al entrendor.No confian y ahí empiezan los problemas.
Los medios también bombardean a los chicos con modelos de gloria, éxito, fama y fracaso. Los autores consideran que es necesario tamizar estos mensajes.
“El cementerio del deporte está lleno de talentosos”, dicen los autores y, para ellos, esto es así porque hay muchos chicos con buenas dotes técnicas que se han malogrado.
El libro, además de testimonios como los de Vanina Oneto, Anabel Gambero , Alejandro Chori Domínguez, y Javier Saviola en emotiva carta a su padre ya fallecido y tiene prólogo de José Pekerman. El ex entrenador de las Selecciones Nacionales dice, en uno de sus párrafos: “Voy a confesar como padre la dificultad en tomar distancia entre nuestra experiencia deportiva recorrida con metas cumplidas, frustradas o abandonadas y qué queremos transferirles a nuestros hijos”.
Para Roffé, la filosofía de Pekerman –como la de Hugo Tocalli– es la de privilegiar al ser humano: “Los deportistas son, ante todo, seres humanos. Si lo entendés así, les podés transmitir valores y después enseñarles cómo pegarle a la pelota. El problema se genera cuando el entorno del niño es negativo”.
“Agradecemos que haya padres imperfectos y se equivoquen, si no los hijos serían psicóticos, pero hay distintas maneras de equivocarse”, agrega Roffé. “Muchos padres actúan mal por ignorancia y necesitan que se les digan los pro y los contras de determinadas actitudes. Todo lo que es asesoramiento es positivo”.

Los autores
Marcelo Roffé es, desde el año 2000, responsable del Area Psicológica de las Selecciones Nacionales Juveniles Argentinas de fútbol y docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA), además de tener otros dos libros publicados sobre esta disciplina. Alfredo Fenili es integrante del Departamento Médico del CeNARD y ex del cuerpo médico del Club Atlético Independiente, para las divisiones inferiores. Nelly Giscafré es la psicóloga de la Selección Argentina Femenina de Hockey (Las Leonas) desde 1997 e integrante del Departamento Médico del CeNARD desde 1990.

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